Los Defensores

𝗟𝗮 𝗦𝘂𝗯𝗹𝗶𝗺𝗲 𝗘𝘅𝗽𝗿𝗲𝘀𝗶ó𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗔𝗻𝘁𝗶𝗰𝗼𝗹𝗼𝗻𝗶𝗮𝗹𝗶𝘀𝗺𝗼: 𝗕𝗮𝗱 𝗕𝘂𝗻𝗻𝘆, 𝗥𝗶𝗰𝗸𝘆 𝗠𝗮𝗿𝘁𝗶𝗻 𝘆 𝗹𝗮 𝗩𝗼𝘇 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗣𝘂𝗲𝗯𝗹𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗦𝘂𝗽𝗲𝗿 𝗕𝗼𝘄𝗹 𝟮𝟬𝟮𝟲

Bad Bunny


Por Ramon Santana
La noche del 8 de febrero de 2026 quedará como una marca indeleble de identidad cultural, dignidad y resistencia en la memoria colectiva de los pueblos latinoamericanos. En el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, Bad Bunny transformó uno de los eventos más vistos del planeta en una declaración artística de pertenencia cultural, envolviendo símbolos ancestrales, ritmos populares y mensajes de unidad que resonaron mucho más allá de la música y el entretenimiento.
𝗨𝗻 𝗲𝘀𝗰𝗲𝗻𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝗯𝗹𝗮: 𝗿𝗮í𝗰𝗲𝘀 𝘆 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮
Desde su entrada, el diseño escénico del medio tiempo fue una declaración: un campo de caña de azúcar, jíbaros con pavas, abuelos jugando dominó, puestos de piragua y escenas de vida caribeña que inundaron el Levi’s Stadium de referencias simbólicas a la historia y la cultura puertorriqueña. Estas imágenes no eran meros decorados, sino símbolos vivos de pueblos que han sido históricamente explotados, invisibilizados y colonizados.
La caña de azúcar, en particular, remite sin ambages a siglos de trabajo colonial, desplazamiento de comunidades y precariedad económica — transformada ahora en símbolo de celebración y orgullo desde el corazón del espectáculo más visto a nivel mundial.
𝗕𝗮𝗱 𝗕𝘂𝗻𝗻𝘆: 𝗶𝗱𝗲𝗻𝘁𝗶𝗱𝗮𝗱, 𝗼𝗿𝗴𝘂𝗹𝗹𝗼 𝘆 𝗿𝗲𝘀𝗶𝘀𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗰𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹
Bad Bunny, nacido Benito Antonio Martínez Ocasio, no solo encendió el estadio con su música: llevo su cultura al centro del escenario global. Interpretó su repertorio con sonidos que abarcaron desde reggaetón hasta plena y jíbaro, dejando claro que su propuesta artística está anclada en su identidad y que la presencia latina no es un añadido cultural, sino una fuerza narrativa potente.
Aunque no hubo consignas políticas directas con nombres de funcionarios, su acto fue una crítica implícita a discursos de hegemonía cultural y exclusión. Bad Bunny cantó casi todo el set en español, rompiendo la idea de que “lo americano” deba ser únicamente angloparlante, y enfatizó la presencia latina en el tejido social de este continente.
𝗟𝗮 𝗺𝗲𝗻𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 “𝗖𝘂𝗯𝗮” 𝘆 𝗲𝗹 𝗰𝗮𝗻𝘁𝗼 𝗮 𝗔𝗺é𝗿𝗶𝗰𝗮
En uno de los momentos más simbólicamente poderosos del medio tiempo, Bad Bunny realizó una invocación de países de América — incluyendo Cuba — como parte de una reafirmación de identidad colectiva. Acompañado de banderas y una atmósfera de unidad, pronunció una serie de naciones del continente, marcando la presencia cultural no solo de Puerto Rico, sino de otras comunidades latinoamericanas.
Tras ese llamado de países, Bad Bunny concluyó su intervención con una declaración profunda: “Mi patria, Puerto Rico, seguimos aquí”, un mensaje de persistencia, de historia no borrada y de reivindicación de un pueblo que ha enfrentado colonización, desastres y negación de soberanía.
𝗥𝗶𝗰𝗸𝘆 𝗠𝗮𝗿𝘁𝗶𝗻: 𝘂𝗻𝗮 𝘃𝗼𝘇 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗶𝗻𝘂𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘆 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮
La participación de Ricky Martin agregó una resonancia histórica adicional. Invitado para cantar “Lo Que Le Pasó a Hawaii”, una canción que Bad Bunny compuso reflexionando sobre gentrificación y las posibles consecuencias sociopolíticas del estatus colonial, Martin no solo aportó su voz sino su legado como figura puertorriqueña global.
Antes y durante el espectáculo, Martin dejó claro su respaldo a la fidelidad cultural de Bad Bunny, resaltando que este acto de visibilidad “ganó siendo fiel a Puerto Rico”, y que esa fidelidad no es un límite, sino un punto de partida para que la cultura se expanda sin perder su raíz.
¿𝗨𝗻 𝗮𝗰𝘁𝗼 𝗮𝗻𝘁𝗶𝗰𝗼𝗹𝗼𝗻𝗶𝗮𝗹𝗶𝘀𝘁𝗮? 𝗦í — 𝗽𝗼𝗿 𝗮𝗳𝗶𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗶𝗱𝗲𝗻𝘁𝗶𝗱𝗮𝗱
Aunque el show no fue una protesta política tradicional ni un discurso explícito contra figuras como Donald Trump o políticas migratorias estadounidenses, su significado cultural puede leerse como una forma de anticolonialismo expresivo:
● Visibilidad lingüística y cultural: cantar en español en un escenario estadounidense por excelencia es desafiar la idea de que el centro cultural global debe ser angloparlante.
● Símbolos de identidad: la caña de azúcar, la música tradicional y la puesta en escena traen al frente historias de pueblos colonizados que se niegan a desaparecer.
● Inclusión de otros países de América: mencionar nombres como Cuba en el contexto de unidad continental es una manera. de situar a los pueblos latinoamericanos como parte de la historia colectiva y no como marginales.
● Crítica desde la celebración: sin confrontación abierta, la música, el baile y la cultura se convierten en herramientas de afirmación y de resistencia frente a discursos de exclusión.
𝗔𝗹𝗴𝗼 𝗺á𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗺ú𝘀𝗶𝗰𝗮, 𝘂𝗻𝗮 𝗱𝗲𝗰𝗹𝗮𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗽𝗲𝗿𝘁𝗲𝗻𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮
El medio tiempo del Super Bowl LX fue, más que un espectáculo, una manifestación cultural profunda: un puente entre la historia de colonización y la creatividad contemporánea, entre la cultura que se construye desde los márgenes hacia el centro, y la dignidad que nace de no ceder la propia voz.
Bad Bunny y Ricky Martin, junto con todos los intérpretes del momento, no solo cantaron canciones — representaron historias, resistencias y memorias. Y al pronunciar “Cuba” entre otros países latinoamericanos, así como “Mi patria, Puerto Rico, seguimos aquí”, trazaron un gesto de unidad continental que trasciende los discursos de poder hegemónico y se inscribe en la historia de los pueblos como una forma de resistencia cultural anticolonialista.