Juan López
Por JUAN LÓPEZ
El expresidente de la República y principal líder del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Danilo Medina, al finalizar un importante acto peledeísta en Santo Domingo Norte, el pasado 31 de enero, respondiendo a una pregunta, expresó lo siguiente: “El que quiera alianza deberá aliarse con el PLD. El PLD solo recibirá alianzas, no apoyará a nadie”, lo cual provocó comentarios favorables y desfavorables.
Los comentarios desfavorables me incitaron a esta reflexión: esa declaración de Danilo Medina, en su calidad de presidente del PLD, aunque aparenta ser repentina o emotiva, al contextualizarla en la actual coyuntura política y proyectarla hacia las elecciones de 2028, fue correcta, políticamente pertinente e históricamente coherente con la línea peledeísta. Veamos:
Faltando más de 20 meses para las próximas elecciones, nuestro escenario político tiene tres partidos mayoritarios (PRM, FP y PLD) compitiendo por conquistar la mayor simpatía del pueblo para ganar las elecciones municipales, congresuales y presidenciales de 2028 o, en el peor de los casos, quedar en un honroso segundo lugar, ¡lo cual es totalmente legítimo!
Naturalmente, la hueste peledeísta y sus líderes están compelidos a valorar estas tres situaciones que, independientemente de sus deseos, les resultan adversas a sus propósitos políticos de cara a dichas elecciones:
1ro.- Las dos derrotas electorales consecutivas y las significativas reducciones de sus votaciones en dichos comicios: de un 61.74 % en 2016, bajaron a un 37.45 % en 2020, estando aún en el poder. De ese porcentaje, el 4.48 % lo aportaron ocho partidos aliados. El PLD quedó en segundo lugar y perdió el poder. En 2024 apenas obtuvo un 10.8 %, para un traumático tercer lugar. Tampoco tuvo partido aliado para las presidenciales. ¡Primera vez en su historia!
2do.- Todas las encuestas a las que hemos tenido acceso hasta la fecha siguen proyectando al PLD en un tercer lugar. En el PLD están compitiendo cinco presidenciables (Abel Martínez, Domínguez Brito, Francisco Javier, Charlie Mariotti y Gonzalo Castillo —¿?) por la candidatura peledeísta. Es decir, todavía el PLD no puede proyectar un candidato único que sirva de atractivo al electorado, lo cual es una clara debilidad política, porque tampoco saben cuándo ni cómo lo escogerán.
3ero.- Después de la tiranía trujillista, en la historia política dominicana ningún partido ha ganado unas elecciones sin partidos aliados. El PLD, por ejemplo, en todas sus elecciones desde su fundación en 1973, siempre contó con partidos aliados, exceptuando las elecciones de 2024, cuando el candidato presidencial peledeísta (Abel Martínez) no conquistó un solo partido aliado; mientras que el PRM-Abinader sumó 22 partidos aliados y FP-Leonel participó con cinco partidos aliados.
Esa solitaria participación electoral del PLD en 2024 fue un mal precedente y resultado de tres factores:
a) Las fallidas estrategias electorales diseñadas por la cúpula peledeísta.
b) Las reiteradas declaraciones anti-alianza de Abel Martínez, el candidato.
c) La falsa y prepotente percepción de que la estructura del PLD era suficiente para ganar o quedar en segundo lugar, lo cual motivó esta fatídica sentencia política de Danilo Medina: “El partido político que quede en un tercer lugar en las elecciones se extinguirá”.
¿A cuál partido le caerá ese anatema danilista?
En función de esos negativos antecedentes políticos, ahora más que nunca, los peledeístas, y en especial sus líderes (Danilo y los presidenciables), están compelidos a trabajar duro para tratar de reconquistar el favor del electorado y, hasta mediados del próximo año 2026, tienen que “dejar el forro en las calles, buscando simpatizantes hasta debajo de las piedras”, para que, llegado el momento de hablar seriamente de alianzas electorales, el PLD se encuentre en una posición mejor que la que ostenta actualmente. Para ello deben tener presente lo siguiente:
Para los comicios de 2028, el PLD tiene tres, y solamente tres, opciones electorales:
a) Participar solos, sin partidos aliados, igual que en 2024.
b) Aliarse al bloque PRM–partidos aliados que se formará.
c) Unirse al bloque FP–Leonel y partidos aliados que están creando.
Cualquiera de las tres opciones que se asuma tendría repercusiones negativas e imprevisibles hacia el interior del PLD, porque esas tres opciones son verdaderos tragos amargos: ¡cosechando lo que han sembrado, lamentablemente!
Así vislumbramos al PLD ante las alianzas electorales para los comicios presidenciales de 2028.