Los Defensores

Omar Fernández cuestiona nueva deuda por US$2,750 millones, mientras hay US$3,700 millones de préstamos

Omar Fernández


Santo Domingo.– El senador del Distrito Nacional, Omar Fernández, expresó su preocupación por el reciente endeudamiento asumido por el Estado dominicano y planteó la necesidad de orientar los recursos hacia inversiones que generen desarrollo y bienestar para la población.

El legislador señaló que el problema no radica en tomar préstamos, sino en el uso que se les da. “Tomar prestado no es el problema; el problema es para qué”, afirmó, al referirse a la colocación de bonos soberanos por 2,750 millones de dólares realizada la semana pasada, que se suma al endeudamiento acumulado del país.

De acuerdo con sus declaraciones, mientras se adquieren nuevas obligaciones financieras, en cuentas del Banco Central y del Banco de Reservas permanecen aproximadamente 3,700 millones de dólares provenientes de financiamientos anteriores que aún no han sido utilizados. A su juicio, esta situación genera costos innecesarios al pagar intereses por recursos que no se invierten.

Fernández advirtió que el país registra actualmente el nivel más alto de fondos acumulados por préstamos sin ejecutar desde la fundación de la República en 1844. Indicó que, al sumar los montos recientes y previos, la cifra se aproxima a los 6,500 millones de dólares, equivalente a cerca de 600 dólares por cada dominicano, sin claridad sobre el destino de parte de esos recursos.

El senador sostuvo que la falta de inversión en áreas estratégicas impacta la calidad de vida de la población y limita el crecimiento económico. Entre las prioridades mencionó la construcción de carreteras y autopistas, la interconexión vial, el desarrollo de zonas industriales, el fortalecimiento del drenaje, la optimización de la infraestructura eléctrica y la inversión en conocimiento, investigación, innovación y eficiencia gubernamental.

Asimismo, subrayó que el crecimiento económico reportado —según datos oficiales— ronda el 2.1 %, por debajo del potencial histórico del país, lo que atribuyó a la ausencia de inversiones productivas. “Si el dinero no se traduce en obras y desarrollo, no es inversión; es costo”, manifestó.

En ese contexto, propuso impulsar un plan agresivo de inversión de capital que permita reducir el rezago de la inversión pública desde 2020 y llamó a frenar el endeudamiento hasta que se utilicen los más de 3,700 millones de dólares acumulados. Consideró que convertir esos recursos en proyectos de desarrollo representa una oportunidad para dinamizar la economía y beneficiar directamente a la ciudadanía.

Finalmente, Fernández enfatizó que el manejo responsable de la deuda debe enfocarse en resultados concretos para la población. “Cuando el Estado ahorra en infraestructura, el pueblo paga el atraso”, concluyó, al destacar que el desafío radica en demostrar una visión de gobierno capaz de transformar los recursos en progreso nacional.