El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, habría sostenido conversaciones secretas con el nieto del exmandatario cubano Raúl Castro, en un contexto de máxima presión de Washington sobre La Habana, según informó el medio Axios.
Cuba
De acuerdo con la publicación, Rubio ha mantenido intercambios con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto y actual cuidador del líder histórico cubano, en conversaciones que estarían al margen de los canales oficiales del Gobierno de la isla.
La información sugiere que la administración del presidente Donald Trump considera que Castro, de 94 años, continúa siendo el principal centro de poder en Cuba, pese a no ocupar formalmente la presidencia.
Un alto funcionario estadounidense citado por Axios matizó que no se trata de “negociaciones”, sino de “discusiones sobre el futuro” de la isla.
Según el reporte, Rubio, de origen cubano, y su equipo perciben al nieto de Castro, de 41 años, y a su entorno como representantes de una generación más joven y con visión empresarial, crítica del modelo comunista tradicional y potencialmente abierta a un acercamiento con Estados Unidos.
“Nuestra postura es que el régimen tiene que irse”, afirmó el funcionario citado por el medio, aunque precisó que la forma en que podría materializarse ese cambio dependerá de las decisiones de Trump. Mientras tanto, las conversaciones entre Rubio y Rodríguez Castro continuarían.
Axios señala además que asesores de Trump han contactado a otros actores influyentes en Cuba, pero consideran al nieto de Castro como una figura clave, dada su cercanía al exmandatario y sus vínculos con sectores de poder, incluido el conglomerado militar-empresarial GAESA. Una fuente describió los intercambios como “sorprendentemente amistosos”.
Las revelaciones se producen en un momento en que vuelve a mencionarse la posibilidad de algún tipo de diálogo entre Washington y La Habana, en medio del impacto del bloqueo energético estadounidense sobre la economía cubana.
El propio Trump afirmó recientemente, a bordo del avión presidencial, que su administración mantiene conversaciones con altos funcionarios del Gobierno cubano, algo que las autoridades de la isla han negado públicamente.
La presión económica y energética ha agravado la situación interna en Cuba, con escasez de combustible, reducción de servicios estatales, hospitales operando en mínimos y apagones prolongados en distintas regiones del país, configurando un escenario de creciente tensión humanitaria.